El crac de las cuentas El mercado de tarjetas de crédito bancarias es actualmente de 17,5 millones, al que se suman otros 10,5 millones de tarjetas cerradas, es decir, emitidas y administradas íntegramente por entidades no bancarias.
Del total:
- el 73% del circulante pertenece a titulares
- el 27% restante, a adicionales o extensiones
- el 92% del stock, a plásticos estándar
- y el 8% restante, a preferenciales (gold, platinum, corporate, etc.).
No obstante, en el último año el mercado se contrajo y se perdieron un millón de tarjetas, pasando del boom de multiplicar plásticos para hacerse de más beneficios, un hecho característico de la primera mitad de 2008, momento en el que había 2,5 tarjetas por habitante, a un escenario más calmo donde el promedio es de 1,9 por cada uno de ellos.
Camino de ida
Este mecanismo de otorgar suculentos beneficios para capturar la billetera del consumidor, se transformó en un arma de doble filo, también para ambos. Las entidades reconocen que ya se instalaron en la sociedad y les será muy difícil quitarlos, mientras que gran parte de las familias hicieron un uso desmedido y ahora se les hace cuesta arriba el poder cancelar los compromisos asumidos.
Según Osvaldo del Río, gerente de Retail de Nielsen Company, este es un camino de ida que no tiene retorno, donde los actores involucrados tendrán que otorgar cada vez más beneficios y descuentos con tal de satisfacer la demanda de la gente, que difícilmente aceptará comprar sin acuerdos.
Creció el endeudamiento y la mora
Desde las entidades reconocen que este entramado de acuerdos es una metodología ya consolidada en el mercado. También explican que es el costo que deben asumir por bancarizar a una parte de la sociedad, que aún no lo está, o bien encuentran en el plástico la puerta de entrada para luego vender otros productos. En definitiva, esto permite compensar gran parte del esfuerzo.
Según datos de la consultora PriceWaterhouseCooper´s, de los que diera cuenta iProfesional.com, el nivel de endeudamiento por familia alcanza los 8,5 sueldos en promedio cifra que considera, además del crédito por tarjetas, adelantos en cuenta corriente y otro tipo de préstamos bancarios a los que forman parte del sistema no bancario

Mayor preocupación
“Es preocupante el nivel de endeudamiento porque, con la inflación, el poder adquisitivo se deteriora y las clases medias dejan de pagar”, explicó Javier Casas Rua, socio de PricewaterhouseCoopers.
El experto también indicó que este índice de deuda es grave, más teniendo en cuenta que el nivel de generación de créditos en Argentina es muy bajo en comparación con el PBI. “Sin embargo, en un mercado donde la capacidad de monetización con préstamos es acotada, en relación a otros países, el nivel de endeudamiento por consumo se potenció con fuerza, especialmente a partir de la crisis”, comentó.
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